COSTUMBRES DE LOS AFRO-ESMERALDEÑOS
Bautizo
La fiesta se hace en la casa del padrino o la madrina, que a través de este rito se hacen ‘compadres’ de los padres del niño, una relación, que tiene un fondo religioso y es muy respetada por la población de Esmeraldas. El rito del bautizo mismo es sencillo: se rezan tres Credos echando el agua del socorro en la cabeza del niño después de cada Credo y diciendo: “N.N., Dios te bautiza en el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo”. El niño tiene que estar vestido de blanco de manera que estén tapados los pies, se dice que con este vestido le va a hacer la mortaja a la madrina cuando se muera.
Después de que los padres sirvieron una comida a los padrinos e invitados, por la noche -según los medios económicos de los padres y padrinos- se hace un baile en la casa.
Luego, según los reglamentos de los sacerdotes de la zona, se lo “olea”. Actualmente se vuelve a dar nuevamente el bautizo por el sacerdote, evento que ya no tiene la misma repercusión social, ya que por el agua bendita echada en el primer acto el niñota se hizo cristiano, siendo de esa manera más protegido contra los peligros del monte, a donde la mamá muchas veces tiene que llevarlo, y los peligros por parte de brujas y ánimas.
Velorio de un muerto
Un evento de suma importancia es la muerte de un mayor, no solo por el vacio que causa social y económicamente sino porque del cumplimiento, con el ritmo funerario “depende del viaje del alma a su lugar”.
Se suele velar un noche en la casa, se viste al finado de blanco y con una faja con cinco nudos que le sirve para defenderse en “su viaje”, mientras los hombre en una casa vecina están fabricando el ataúd con tablas de madera, forrada de tela blanca por dentro, las mujeres acompañan cantando alabados toda la noche ininterrumpidas tres veces por la oración o por el rosario, en lugares con mayor tradición religiosa se ora dos veces, interrumpen estas oraciones para servir una comida o café según las posibilidades económicas. Estas oraciones o alabados tienen una melodía triste se los cantan sin instrumentos y suelen tener contenido con respecto a la pasión de Cristo, la muerte, y de algunos Santos.
El dia siguiente luego de 24 horas cumplidas, ya que siempre se cuenta de que unos muertos antes de cumplirse las 24 horas volvieron a vivir, se los lleva a la iglesia en el ataúd cargado en los hombros de los conocidos, allí se despiden los familiares, se dirigen al cementerio acompañados por la mayoría de la comunidad.
Las nueve noches que siguen al entierro se acostumbra a reunirse en la casa del finado para rezar el rosario. En la última noche se realiza la novena que es la despedida definitiva del alma del finado, “hasta ese momento se supone que el alma del finado se había quedado alrededor de la casa”. Para esta ultima novena se construye un altar con una pequeña escalera al pie de esta se realiza con una apariencia de ataúd, se empieza cantando como en el velorio y se reza tres veces antes de las doce o dos de la madrugada, se desbarata el altar formando un callejón desde donde estaba el altar hasta la puerta para que pueda salir el alma a su viaje definitivo que tiene que terminar antes que el gallo cante. Este momento es de suma tensión y atención, lleno de gritos, llantos, dando origen a una serie de creencias. Aunque a nivel urbano ya no se cantan alabados y se ha perdido una serie de elementos de estos ritos.
Al año se realiza una misa y se pone la cruz en la tumba.
Matrimonio
Los afro esmeraldeños, por una serie de razones históricas, poco suelen casarse por lo civil o eclesiástico, ni consideran el estado de pareja como definitivo o único.
Cuando dos jóvenes se enamoran, cosa que a nivel rural a veces sucede sin que la comunidad se de cuenta ya que no se conocen las manifestaciones de afecto en público, el joven se pone de acuerdo con los padres de la chica, los cuales generalmente no ponen ningún obstáculo. “Son cosas de la vida”. Se fija el día en el cual uno de los dos- generalmente la mujer- se cambia a la casa del otro. Ahí es que la comunidad se da cuenta y viene a visitar a la nueva pareja que tiene que brindar algo a los visitantes. A veces -dependiendo de la mujeres- se realiza la ‘parranda’, acto comunitario que muchas veces se acostumbra en las fiestas de Santos.

Al ritmo de melódicas bombas la nueva pareja es visitada primero por los abuelos y padrinos y luego es presentada en cada casa, en esta pequeña fiesta brindan con licor sobre todo las abuelas y madrinas de la chica se dedican a dar consejos con respecto al nuevo comportamiento que debe adquirir la chica como “esposa”. Según el animo de los asistentes esta parranda se puede seguir festejando todo el día sin que la pareja tenga que realizar gastos para ella, se toma como resolución luego de años de vida de pareja y familia cuando se ha visto que hay “comprensión”, talvez sea posible que esta pareja decida casarse, pero rara vez lo realizan por lo eclesiástico. Como en toda sociedad existen parejas que nunca se casaron, como otras que se separan volviéndose a juntar, cada uno por su cuenta.
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